Si un niño tiene o ha tenido cáncer, necesita ejercicio físico. El problema de la masa ósea

La actividad física ha mostrado ser efectiva para el aumento de la Densidad Mineral Ósea (DMO) en niños y adolescentes sanos (1) y especialmente cuando se realizan ejercicios de impacto(2). Sin embargo, hasta 2013 la literatura científica existente que analiza el efecto de los programas de ejercicio físico en oncología pediátrica y ,más concretamente, en el tumor óseo, era escasa

En 2014 (3), se publica un estudio que aporta una valiosa información, ya que pretende comprobar el beneficio de la actividad física intrahospitalaria en la DMO de niños y adolescentes que presentan tumores óseos en extremidades inferiores. Se conoce que el tratamiento de quimioterapia y el sedentarismo (en este caso el tiempo encamado) conllevan a una pérdida de DMO y el objetivo de dicho estudio fue analizar si un programa de ejercicio podía revertir dicha pérdida.

En el citado estudio, realizado por Müller y colaboradores (3) se contó con 21 personas entre 8-18 años divididos en un grupo control sin ejercicio (11) y un grupo experimental con ejercicio (10). Todos ellos tratados con los tratamientos estandarizados hasta la fecha; Euramos-1 (osteosarcoma) y EURO-Ewing 99 (sarcoma de Ewing). El programa de ejercicio físico se llevo a cabo durante las estancias hospitalarias.

La sesión de ejercicio contempló un calentamiento aeróbico en tapiz rodante. cicloergómetro o elíptica y una parte principal con ejercicios de fuerza (sentadillas, zancadas, y diferentes variaciones de remo). El volumen fue de 1 a 3 series de 6 a 12 repeticiones por cada ejercicio y la intensidad del entrenamiento iba acorde al resultado de la calificación obtenida en un test inicial. Las reducciones de DMO en columna lumbar y fémur fueron menores en el grupo de ejercicio (llegando a no ser significantes) y además hubo diferencias entre grupos en cuanto a los niveles de actividad física:


Es importante tener en cuenta que para los niños de menor edad, se plantearon actividades físico-deportivas como fútbol y baloncesto ya que la estructura del programa planteado comprendía cierta dificultad para ellos.

En palabras de Müller et al (2014) ; “estos hallazgos respaldan la necesidad de proponer ejercicios adaptados de forma individual durante las estancias hospitalarias”. Este hecho debería ser parte de las decisiones interdisciplinares con un claro objetivo, prevenir la baja DMO futura en niños que han pasado por los tratamientos de osteosarcoma de miembros inferiores. Se concluye por tanto, que para atenuar la pérdida de DMO, la actividad física parece ser útil en su atenuación así como en la recuperación tras los tratamientos.

Referencias:

Kohrt, W; et al. Physical activity and bone health. Medicine & Science in Sports & Exercise. 2004: 36(11), 1985-1996.

Gunter K, et al. Jump starting skeletal health: a 4-year longitudinal study assessing the effects of jumping on skeletal development in pre and circum pubertal children. Bone. 2008: 42; 710–718

Müller, C., Winter, C., Boos, J., Gosheger, G., Hardes, J., Vieth, V. y Rosenbaum, D. Efectos de una intervención de ejercicio en la masa ósea en pacientes pediátricos con tumores óseos. Revista Internacional de Medicina Deportiva. 2014: 35 (08), 696–703. doi: 10.1055 / s-0033-1358475 


Juan de de Dios Cobo. Equipo IPEFC