¿Qué motiva a la persona que tiene o ha tenido cáncer a entrenar?

Desde hace diez años, se dispone de guías de ejercicio físico para supervivientes de cáncer (1). Tanto el ACSM, autor de esas primeras guías, como otras entidades como ESSA (Exercise and Sports Science Australia), ESMO (European Society for Medical Oncology) y SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica), han avanzado en investigación y posicionamiento sobre ejercicio en población oncológica, aportando datos concretos sobre sus beneficios, así como sus recomendaciones de práctica. Sin embargo, existen muchos estudios que apuntan a un bajo cumplimiento de las recomendaciones ¿Por qué?

Se calcula que un 50-70% de los supervivientes de cáncer no siguen las recomendaciones de ejercicio físico del ACSM (2). Algunas de las razones son el desconocimiento de esas recomendaciones, la falta de servicios de ejercicio o los efectos secundarios de la enfermedad y el tratamiento. Pero también se describen barreras relacionadas con la falta de motivación y la falta de recomendación por parte de los profesionales sanitarios. Anteriormente publicamos cómo el consejo del médico no era suficiente como para que las personas aumentaran su nivel de actividad, así que nos centraremos en la falta de motivación.

Según un reciente estudio realizado en Alemania (3), tener experiencia deportiva, era uno de los factores que influían sobre la motivación para hacer ejercicio. Aquellas personas que habían realizado ejercicio físico antes de recibir el diagnóstico, estaban más motivadas para seguir realizando actividad física, lo cual resulta comprensible. Además, las personas que durante el tratamiento habían realizado ejercicio físico también tenían una alta motivación. Esto se debe a que estas personas, mientras eran pacientes, habían experimentado una mejor calidad de vida y una mayor tolerancia a los efectos secundarios producidos por el tratamiento.

Una vez más, exponemos los beneficios que el ejercicio físico ofrece a las personas que han pasado o están pasando por un cáncer. Paradójicamente, “saber que es bueno”, no parece ser determinante a la hora de encontrar la motivación. Es por ello, que desde el IPEFC promovemos que se inicie la práctica de ejercicio físico cuanto antes una vez se ha recibido un diagnóstico. No sólo por los beneficios que tanto se conocen (y reconocen) desde el ámbito científico, pero también porque sabemos que cuando los programas de entrenamiento están bien diseñados y bien dirigidos, educan a las personas. Por esto, #DaelPaso.

Aida Tortola

EQUIPO IPEFC

REFERENCIAS


1. Schmitz KH, Courneya KS, Matthews C, Demark-Wahnefried W, Galvão DA, Pinto BM, et al. American College of Sports Medicine roundtable on exercise guidelines for cancer survivors. Medicine & Science in Sports & Exercise. 2010;42(7):1409-26.

2. Hardcastle SJ, Maxwell-Smith C, Kamarova S, Lamb S, Millar L, Cohen PA. Factors influencing non-participation in an exercise program and attitudes towards physical activity amongst cancer survivors. Supportive Care in Cancer. 2018;26(4):1289-95.

3. Felser S, Behrens M, Lampe H, Henze L, Grosse‐Thie C, Murua Escobar H, et al. Motivation and preferences of cancer patients to perform physical training. European journal of cancer care. 2020:e13246.