¿Qué logra hacer el ejercicio físico a las células tumorales? El caso de la angiogénesis.

Actualizado: 31 de jul de 2019

El cáncer se caracteriza por una proliferación descontrolada de células que han sufrido cierta modificación genética con su consiguiente afección en células, tejidos y órganos. Tras décadas de investigación en el campo del cáncer se ha descubierto que dentro de los numerosos tipos de cáncer (carcinoma, mieloma, sarcoma, etc.) el riesgo de tumor puede aumentar por el llamado factor “genotóxico”(1). Este factor ha sido explicado previamente por otros autores y viene a explicar que el riesgo de cáncer puede estar y está relacionado con nuestro estilo de vida.  Existen factores que aumentan o reducen la posibilidad de padecer algún tipo de cáncer como ya se ha analizado en estudios observacionales de personas fumadoras con cáncer de pulmón (2), o la exposición al sol y el melanoma.(3)


La actividad física se constituye como parte fundamental en este estilo de vida y tiene el potencial de modificar el sistema cardiovascular, óseo, endocrino y nervioso, por las necesidades propias que requiere el movimiento humano (4). Esta modificación sucede , en parte, debido a la falta de oxígeno que experimentan los tejidos durante el ejercicio y que pone en marcha una serie de reacciones en cadena que alteran tanto nuestro sistema inmune como nuestro metabolismo. Ocurre de manera similar en las células tumorales, sin embargo, se desconoce la intensidad de esa relación.


Según los estudios más recientes una de las variables que influye en el tamaño del tumor está relacionada con la angiogénesis (5) que es la capacidad del organismo en formar vasos sanguíneos nuevos a partir de vasos ya existentes. El ejercicio parece ser un potente estimulador de la angiogénesis (6) y surge como respuesta a la hipoxia y al alto contenido de radicales libres en sangre. Sin embargo, esta misma hipoxia y el alto contenido de radicales libres puede resultar en un tumor más agresivo para el cuerpo ya que puede fomentar una proliferación de células tumorales, y es necesaria una comprensión más profunda de estos procesos. Por todo ello, consideramos de vital importancia que el ejercicio físico programado para personas que tienen o han tenido cáncer esté totalmente supervisado por un especialista que tenga en cuenta la propia fisiología del tumor. El ejercicio afecta de dos maneras distintas:

  1. AUMENTA la disponibilidad de óxido nítrico (mediador de la angiogénesis)

  2. REDUCE la hipoxia tumoral y, por tanto, reduce la angiogénesis patológica de la que hemos hablado. Según estudios recientes el ejercicio aumenta la perfusión de sangre en un 200% lo que se traduce en una reducción de hipoxia e un 50%  en las células tumorales (7)

Como conclusión y a la vista de la teoría expuesta podemos afirmar que la cantidad de ejercicio físico parece condicionar el estado de un tumor entre otras muchas causas, por su relación con la angiogénesis. Por una parte, el ejercicio genera una hipoxia por las necesidad propias del ejercicio y por otra parte, aumenta la perfusión de sangre reduciendo la hipoxia tumoral.


Sin embargo, no podemos concluir que tenga una relación de causa-efecto ya que al menos hasta el momento actual dada la complejidad del tema tratado no hemos podido confirmar de forma contundente que esto sea así. Es un tema con una gran dificultad y tenemos que analizar siempre con mucha prudencia y coherencia el conocimiento emergente en ese sentido.


Unai Perez de Arrilucea. Instituto Profesional Ejercicio Físico y Cáncer.


1. Wu S, Powers S, Zhu W, Hannun YA. Substantial contribution of extrinsic risk factors to cancer development. Nature. 2016;529(7584):43.

2. Sritharan N. Genomic landscape of non-small-cell lung cancer in smokers and never-smokers. Thorax. 2014;69(1):54-.

3. Jhappan C, Noonan FP, Merlino G. Ultraviolet radiation and cutaneous malignant melanoma. Oncogene. 2003;22(20):3099.

4. Bramble DM, Lieberman DE. Endurance running and the evolution of Homo. Nature. 2004;432(7015):345.

5. Koelwyn GJ, Quail DF, Zhang X, White RM, Jones LW. Exercise-dependent regulation of the tumour microenvironment. Nature Reviews Cancer. 2017;17(10):620.

6. Yan Z, Okutsu M, Akhtar YN, Lira VA. Regulation of exercise-induced fiber type transformation, mitochondrial biogenesis, and angiogenesis in skeletal muscle. Journal of applied physiology. 2010;110(1):264-74.

7. McCullough DJ, Stabley JN, Siemann DW, Behnke BJ. Modulation of blood flow, hypoxia, and vascular function in orthotopic prostate tumors during exercise. Journal of the National Cancer Institute. 2014;106(4):dju036.

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