¿Qué es la osteoporosis? y ¿Qué tipo de ejercicio necesitas para combatirla?

Es importante destacar que la osteoporosis es una de las enfermedades más comunes de tipo metabólico que se caracteriza por una reducción de la densidad mineral ósea (DMO) y de la calidad de este tejido, provocando que el hueso de la persona presente un aspecto poroso y frágil (Fig.1). El método más utilizado para analizar la DMO es una prueba de imagen basada en la densitometría dual de rayos X (DEXA), cuyo valor diagnóstico (T-Score) se interpreta de la siguiente manera:


- Normal: -1 a +1

- Osteopenia (DMO baja): -1 a -2.5

- Osteoporosis: -2.5 o más


La osteoporosis está asociada principalmente a la edad, a la menopausia y/o a un estilo de vida no saludable (mala alimentación, inactividad física o sedentarismo...) de forma que la mayor prevalencia se produce en países desarrollados. Las mujeres poseen la mayor tasa de incidencia debido a factores hormonales relacionados con la menopausia (1).

Diferencia entre un hueso sano y un hueso con osteoporosis.

Por otro lado, el estadío de salud ósea que antecede a las osteoporosis se llama osteopenia, la cual se caracteriza por una reducción de la DMO y por cambios estructurales del hueso, pero sin ser tan acusados como para comprometer la salud ósea, aunque sí para reducir la calidad de vida de las personas (2). No obstante, también existe una asociación entre osteopenia u osteoporosis y personas que tienen o han tenido cáncer y cuya terapia hormonal ha provocado una significativa reducción de la DMO (2,3).

Diferencia entre un hueso sano y un hueso con osteoporosis.


De esta forma, cuando una persona es diagnosticada de osteoporosis una de las preguntas más frecuentes que puede hacerse es “¿Qué puedo hacer para mejorar mi salud ósea sin hacerme daño?”. El tratamiento convencional de la medicina actual para esta enfermedad tiene una amplia base farmacológica, y en raras ocasiones se complementa con ejercicio físico. Sin embargo, son muchos los estudios que demuestran cómo el ejercicio físico bien dosificado, de forma específica e individualizada, puede mejorar de forma muy significativa los niveles de DMO.


Así, Razzak et al (4), llevaron a cabo un estudio durante 12 semanas en el que compararon a dos grupos de mujeres cuya osteoporosis llevaba entre uno y cinco años diagnosticada (tras la menopausia). El grupo A fue sometido a un protocolo de actividad cardiovascular (actividades tradicionales tales como elíptica, bicicleta estática) mientras que el grupo B fue sometido a ejercicio de componente neuromuscular (ejercicios de levantamiento de pesas implicando los principales grupos musculares tanto de miembro superior y tronco como de miembro inferior). Los parámetros que se midieron antes y después de llevar a cabo sendos protocolos fueron: masa grasa, masa muscular, niveles de estradiol en sangre y DMO.


De esta forma, el grupo B obtuvo mejores resultados en TODOS los parámetros analizados, siendo la DMO y el nivel de estradiol los parámetros que más mejoría obtuvieron, tal y como se aprecia en la tabla 1. Así, observamos que la DMO (cuyo valor diagnóstico es negativo cuando existe osteoporosis siendo mayor de -2.5 T-Score) ha disminuido, mientras que los niveles de estradiol han aumentado (lo que se asocia a un incremento del nivel de estrógenos, cuyas hormonas son esenciales en el mantenimiento y desarrollo de la DMO).


Tabla 1. Adaptado de Razzak et al (1). Niveles de estradiol y DMO analizados de forma previa y posterior al programa de ejercicio.

En otro estudio Kim et al (5), llevaron a cabo un estudio con el objetivo de prevenir la osteoporosis. Por ello, el estudio se realizó con veinte mujeres diagnosticadas de osteopenia (estadío previo a la osteoporosis) mediante DEXA cuya edad era de al menos de sesenta y cinco años. El grupo de control (CG) no fue sometido a ningún estímulo de ejercicio, pero el grupo de ejercicio (EG) fue sometido a entrenamiento en circuito (de componente neuromuscular) con una frecuencia de tres veces por semana y con una duración de cincuenta a sesenta minutos por sesión durante 8 semanas. Esta definición de la dosis no explica concretamente los variables de entrenamiento. Los parámetros que se midieron antes y después de llevar a cabo el programa de ejercicio fueron biomarcadores óseos (osteocalcina y desoxipiridinolina) y DMO. La osteocalcina, tal y como lo señalan los autores está relacionada con la actividad osteoblástica mientras que la desoxipiridinolina se relaciona con la actividad osteoclástica.


Tras finalizar el estudio se produjo una mejora significativa en los tres parámetros analizados, tal y como se observa en la tabla 2 (perteneciente a los biomarcadores óseos) y en la tabla 3 (perteneciente a la DMO).

Tabla 2. Adaptado de Kim et al (3). Niveles de biomarcadores óseos pre y post programa de ejercicio

Tabla 3. Adaptado de Kim et al (3). Cambios reflejados en la DMO tras el programa de ejercicio.

A tenor de los resultados expuestos, se puede concluir por tanto que:

  1. El ejercicio de componente neuromuscular parece ser más efectivo que las actividades tradicionales de tipo cardiovascular para tratar y prevenir la osteoporosis y debería ser la primera opción.

  2. El ejercicio cardiovascular con impacto controlado también parece tener cierto beneficio sobre la salud ósea pero no es la opción preferente. Sin embargo, si se combina con el trabajo neuromuscular aportará valor.

  3. La duración de los programas de entrenamiento llevados a cabo en los estudios parecen no ser suficientes para que recuperar los valores según T-score y recuperar la salud ósea. Las dosis deben mejorarse a tenor de los resultados. El estado actual de las ciencias del ejercicio demanda mayor calidad en los planteamientos que se deben llevar a cabo.


Alejandro Soria Clares. Colegiado 59041. Equipo IPEFC

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


1. Martha A. Bass., Sharma A., Vinayak K., Chelf S.; Zeller B., Pham L., Ford A. Bone Mineral Density Among Men and Women Aged 35 to 50 Years . J Am Osteopath Assoc. 2019 Jun 1; 119(6):357-36.

2. Taxel P., Faircloth E., Idrees S., Van Poznak C. Cancer Treatment-Induced Bone Loss in Women With Breast Cancer and Men With Prostate Cancer. J Endocr Soc. 2018 May 21;2 (7): 574-588

3. Craig Jordan V. Sex Steroid Induced Apoptosis as a Rational Strategy to Treat Anti-hormone Resistant Breast and Prostate Cancer. Discovery Medicine 2016 May; 21(117): 321-337.

4. Razzak Abdul R., Amna Aamir K., Sumaira Imran F. Effect of aerobic and anaerobic exercise on estrogen level, fat mass, and muscle mass among postmenopausal osteoporotic females. Int J Health Sci (Qassim). 2019 july-agost; 13 (4): 10-16.

5. Kim-Hong K. , Hyang-Beum L. Effects of circuit training interventions on bone metabolism markers and bone density of old women with osteopenia. J Exerc Rehabil. 2019 April 26; 15 (2): 302-307.

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