¿Mejora con ejercicio la capacidad funcional durante el tratamiento en cáncer de cabeza-cuello?

Bajo la denominación de cáncer de cabeza-cuello se engloban un grupo de tumores malignos localizados en los senos paranasales, nasofaringe, orofaringe (amígdala, paladar blando, base de lengua), hipofaringe, laringe, cavidad oral (mucosa oral, encía, paladar duro, lengua y suelo de boca), lengua y glándulas salivares (SEOM).

La mayoría de ellos son carcinomas de células escamosas. Este comienza en las células escamosas planas que componen la delgada capa de tejido de la superficie de las estructuras señaladas (ASCO).


La SEOM lo define como un cáncer infrecuente ya que representa un 5% de todos los tumores. No obstante sólo en España se estimaron en 2020 más de 8000 casos sumando cavidad oral y faringe (las cifras del cáncer en España 2020). Es importante destacar que estadísticamente pueda representar un valor inferior al de otras localizaciones pero el impacto social es como en todos los casos muy importante. En este sentido la cantidad de literatura científica que analiza los posibles efectos positivos del ejercicio físico es menor, pero no por ello debe ser nuestra atención.


Así, en esta entrada analizamos el estudio realizado por Rajan et al. publicado en 2019 (1). Los autores analizan el impacto del ejercicio en la capacidad funcional, fatiga y calidad de vida en 148 personas en tratamiento combinado de quimio-radio para cáncer de cabeza-cuello.


El hecho de que este estudio sea aleatorizado nos ofrece la oportunidad de conocer mejor las diferencias entre el grupo de personas que realizan el ejercicio físico propuesto(grupo intervención) y el grupo que no lo hace (denominado de control). Este hecho ha sido muy importante a la hora de elegir este estudio como contribución al BLOG IPEFC, dada la escasez de publicaciones que analizan, hasta la fecha, alguna interacción del binomio ejercicio-cáncer de cabeza-cuello.


Analicemos la propuesta de ejercicio de este estudio. Tiene una duración total de 11 semanas, de las cuales 7 (durante la aplicación de los tratamientos) son presenciales. Se realizan 5 días de ejercicio cada semana. Posteriormente se prorrogó 4 semanas mas en casa con supervisión telefónica. El grupo de intervención realiza un bloque de ejercicio cardiovascular de 15-20mt, con una intensidad 2-3 (sobre 10) en la Escala de Borg Modificada. Además, se realiza otro bloque de orientación neuromuscular (entrenamiento de fuerza) con un volumen de 2 series y 8 repeticiones por ejercicio (6 ejercicios). No nos indican la intensidad para este contenido.

Llama la atención la selección de los ejercicios, centrados en grupos musculares de las extremidades superiores e inferiores, no incluyendo ejercicios más globales como la prensa de piernas o los press de pectoral (muy empleados en los estudios). Seleccionan flexión de brazo (bíceps), extensión de codo (tríceps), elevación lateral (deltoides), extensión de rodilla (cuádriceps) y abducción de cadera (glúteo-abductores). No nos indican el criterio por el cual se seleccionan estos ejercicios.


Los resultados muestran una clara diferencia (significativa) favorable al grupo que si realiza ejercicio, observando además un empeoramiento del grupo control en las variables analizadas. Tanto en calidad de vida, funcionalidad y fatiga el grupo de ejercicio parte de niveles similares al inicio del estudio al grupo control, pero los resultados son más favorables al final del mismo respecto a este grupo.


Estos resultados muestran cómo el ejercicio físico mejora aspectos muy devaluados en este tipo de pacienteson. Son muy relevantes teniendo en cuenta que el habla, la deglución y las funciones respiratorias suelen verse negativamente afectadas con estos tratamientos (quimio-radio simultáneas) (1).

A menudo dependen de una dieta blanda o líquida y, en algunos casos, incluso requieren alimentación por sonda a medida que desarrollan mucositis oral (1).

Este hecho hace muy compleja la adherencia al programa de ejercicio físico, donde la supervisión parece ser muy importante a tenor de la frecuencia propuesta. Recordamos que esta era de 5 días a la semana, cuando generalmente en los estudios se proponen 2-3 días semanales. Este hecho es relevante mas aun, cuando al grupo de control se le pidió que fuera activo e intentará cumplir con las recomendaciones de actividad física. No indican si estás recomendaciones se lograron o no, pero de cualquier modo no mejoran los parámetros medidos.


Finalmente, de los muchos aspectos interesantes de este artículo destacaremos que el test de los 6 minutos, elegido como instrumento de evaluación de la capacidad funcional, no sólo muestra que las personas del grupo control empeoran respecto al inicio del estudio, sino que las que hacen ejercicio no es que mantengan su estatus funcional, sino que lo mejoran.



1. Samuel SR, Maiya AG, Fernandes DJ, Guddattu V, Saxena PUP, Kurian JR, et al. Effectiveness of exercise-based rehabilitation on functional capacity and quality of life in head and neck cancer patients receiving chemo-radiotherapy. Support Care Cancer Off J Multinatl Assoc Support Care Cancer. octubre de 2019;27(10):3913-20.


Manuel Martín. EQUIPO IPEFC