HIIT y cáncer de pulmón ¿Es seguro entrenar las semanas previas a una operación?

En anteriores entradas del blog IPEFC como “¿Puede el fitness cardiorrespiratorio reducir la incidencia de cáncer de pulmón en fumadores?” concluimos que el incremento de 1MET en el fitness cardiovascular reduce la incidencia de cáncer de pulmón en fumadores. Sabemos que una de las opciones más comunes y con mayor potencial curativo ante nuevos diagnósticos de cáncer de pulmón es la cirugía (1). Sin embargo, ya analizamos que el fitness cardiovascular es una variable de gran importancia antes, durante y después del cáncer de pulmón.


En este aspecto, en la entrada de hoy hemos querido desgranar el reciente artículo de Bhatia C. y colaboradores de 2019 en el que examinaron el efecto de un entrenamiento interválico de alta intensidad previo a la operación y su función respecto al fitness cardiovascular (2). Según Mark Licker y colaboradores un fitness cardiovascular menor a 16 ml/kg/min supone pasar de un riesgo moderado a un riesgo alto de complicaciones post operación (3).


El entrenamiento interválico de alta intensidad se caracteriza por intercalar periodos de alta intensidad con períodos de baja intensidad. Este tipo de metodología ya ha demostrado ser útil a la hora de mejorar el fitness cardiovascular en sujetos sanos (4) pero desconocemos si es así en personas con cáncer de pulmón y si este fitness cardiovascular reduce el riesgo de complicaciones post operación.


En este caso, debido a que el tiempo de intervención lo determinaba la decisión de realizar la operación y la propia operación, la intervención tan solo se pudo llevar a cabo durante 2- 3 semanas dependiendo de cada caso. Antes de comenzar a entrenar se realizó una prueba de esfuerzo máximo en cicloergómetro para conocer los vatios máximos que se podían mover. El entrenamiento se repitió tres veces a la semana con una duración total de 30 minutos por sesión. Cada sesión consistió en:

  • 5 minutos de calentamiento al 50% de los vatios máximos.

  • 2 series de 10 minutos con el siguiente intervalo: 15 segundos de sprint al 100% de los watios máximos más un descanso pasivo (sin hacer nada) de 15 segundos.

  • 5 minutos de vuelta a la calma a 30% de los vatios máximos.

  • Duración total de la sesión 30 minutos aproximadamente.

Cabe destacar que este entrenamiento requiere de un fitness cardiovascular elevado (desde nuestro punto de vista) y que según comenta el estudio muchos de los participantes no pudieron completar las series programadas. Para estos, se bajaba la intensidad hasta alcanzar como mínimo un 5 en la escala de Borg o una fase de disnea (ahogo o dificultad en la respiración).


Los resultados del estudio de Bhatia, C. y colaboradores (2) muestran que aquellas personas que realizaron este tipo de intervención (algunas con tan solo 3 sesiones de entrenamiento) mejoraban el volumen máximo de oxígeno (p=0.004), mejoraban los watios máximos (p=0.021) y, por lo tanto, mejoraban su marca en el test de 6 minutos andando (p=0.001). Esto, pone de manifiesto que realizar este tipo de intervención las semanas antes de entrar a quirófano mejora el fitness cardiovascular, que como bien comentábamos en la entrada anterior tiene relación directa con la reducción del cáncer de pulmón en fumadores.

Este incremento del fitness cardiovascular por medio del HIIT ya fue reconfirmado por Jacobs, R. y colaboradores en 2013 (5) pero se desconocía su posible efecto en personas con cáncer de pulmón en días previos a la operación.

Por otro lado, el estudio de Bhatia, C. y colaboradores también quería asegurarse que este tipo de intervención era segura. Es decir, quisieron medir los posibles efectos adversos del entrenamiento HIIT en esta población y el resultado fue óptimo. La seguridad de los pacientes no se vio afectada en ningún momento y así lo comenta el estudio: “Un entrenamiento HIIT de 15 segundos al 100% de los watios máximos es factible y seguro en el periodo preoperatorio (…)”


Concluimos, entonces, que este tipo de intervención fue útil para mejorar el fitness cardiovascular de las personas que iban a ser operadas de cáncer de pulmón reduciendo así el riesgo de complicaciones post operación. Cabe destacar que esta intervención fue realizada en un medio muy seguro y con las mejores condiciones de seguridad, algo que siempre deberemos de tener en cuenta de cara a la seguridad del paciente.

Además, tal y como indica el posicionamiento de la ESSA en 2019, el tiempo entre terapias se constituye como una variable importante para la selección de la modalidad de entrenamiento y de su diseño. Este tipo de estudios muestran cómo más allá de que pueda o no ser más eficaz una metodología HIIT frente a una modalidad continua, el tiempo disponible para intentar mejorar el fitness cardiovascular obliga a plantear la factibilidad de esta metodología. La dificultad radica en determinar si las condiciones de control y estado de salud de la persona van a permitir realizarlo.


La próxima pregunta es ¿Y qué ocurre en el posoperatorio? Dejamos abierto ese debate y lo analizaremos en las próximas entradas.


Unai Adrian Perez de Arrilucea

Equipo IPEFC.

Referencias


1. Sanchez-Lorente D, Navarro-Ripoll R, Guzman R, Moises J, Gimeno E, Boada M, et al. Prehabilitation in thoracic surgery. Journal of thoracic disease. 2018;10(Suppl 22):S2593.

2. Bhatia C, Kayser B. Preoperative High-intensity Interval Training is Effective and Safe in Deconditioned Patients with Lung Cancer: A Randomized Clinical Trial. Journal of rehabilitation medicine. 2019;51(9):712-8.

3. Licker M, Schnyder J-M, Frey J-G, Diaper J, Cartier V, Inan C, et al. Impact of aerobic exercise capacity and procedure-related factors in lung cancer surgery. European respiratory journal. 2011;37(5):1189-98.

4. Walter AA, Smith AE, Kendall KL, Stout JR, Cramer JT. Six weeks of high-intensity interval training with and without β-alanine supplementation for improving cardiovascular fitness in women. The Journal of Strength & Conditioning Research. 2010;24(5):1199-207.

5. Jacobs RA, Flück D, Bonne TC, Bürgi S, Christensen PM, Toigo M, et al. Improvements in exercise performance with high-intensity interval training coincide with an increase in skeletal muscle mitochondrial content and function. Journal of applied physiology. 2013;115(6):785-93.

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