¿Existen beneficios de realizar ejercicio antes de la cirugía?

Es muy probable que todos sepamos de alguien a quien le recomendaron fortalecer los músculos de las piernas antes de pasar por una cirugía de rodilla. Este proceso de preparar el cuerpo antes de una intervención (tumerectomia, resección, mastectomia, colonoscopia o linfadenectomia) que, posiblemente, afecte al funcionamiento de al menos una parte de nuestro cuerpo, es lo que podríamos definir como prehabilitación.


En cáncer también deberían existir ciertos protocolos diseñados para mejorar la situación de los pacientes antes del proceso médico y, de esta forma, limitar las pérdidas de funcionalidad y salud después de los tratamientos. Éstos deberían seguir la misma premisa que ante una intervención por causa traumatológica; identificar las posibles consecuencias de la cirugía para ofrecer ejercicios de fortalecimiento y estabilización de los posibles sistemas y órganos afectados.


En el presente post queremos contribuir a conocer o destacar algunos aspectos relacionados con este tipo de acciones ubicadas antes de las cirugías en base a la revisión realizada por Lukez y Baima (1).


Estos autores han realizado una búsqueda extensiva para lograr conocer la prehabilitación llevada a cabo en personas con cáncer a través de intervenciones basadas exclusivamente en ejercicio:


- Tumores gastrointestinales: la mayoría de los estudios se han centrado en cirugías relacionadas con tumores de colon y recto (colonoscopias), encontrando que intervenciones de tipo aeróbico (bicicleta estática) con tres días a la semana de entrenamiento, eran útiles para mejorar la capacidad respiratoria y calidad de vida. En lo que respecta a la pérdida de masa muscular esperada como efecto de la enfermedad, entrenamientos combinados (aeróbico+fuerza) no evitaban la pérdida de musculatura, pero sí hacían posible el mantenimiento de la capacidad de ejercer fuerza (sarcopenia sí, dinapenia no).


- Tumores de pulmón: a través del entrenamiento de la musculatura inspiratoria, los pacientes que van a someterse a resecciones pulmonares, mejoran en los test respiratorios, lo cual favorece que la operación pueda realizarse porque su función pulmonar sea mejor. Igualmente, la prehabilitación reduce el riesgo de complicaciones pulmonares, el número de días de hospitalización y permite mejoras en la funcionalidad del paciente.


- Tumores de próstata: el primer objetivo en esta población es la ejercitación de la musculatura pélvica para evitar la disfunción urinaria. En este caso, un protocolo de ejercicio combinado durante un mínimo de 4 semanas antes de la cirugía supuso menos ansiedad y redujo el porcentaje graso de los pacientes. Al mes de la operación, dicho grupo de pacientes obtuvo mejores resultados en test funcionales, lo que les permitió recuperarse más rápidamente.


- Tumores de mama: las investigaciones se han centrado en las posibles disfunciones de movimiento en el hombro y en el control de la ansiedad tras mastectomias. Respecto al primer objetivo, desgraciadamente la realización de una serie de ejercicios específicos para esa zona anatómica, no se encontraron beneficios entre las mujeres del grupo intervención y las del grupo control. Sobre la ansiedad y la salud mental, la realización de yoga antes y durante los tratamientos supusieron menor ansiedad.


- Tumores ginecológicos: habida cuenta de que la obesidad es factor de riesgo para este tipo de tumores, intervenciones cuyos efectos supongan la pérdida de diámetro en cintura, serían positivas. En este sentido, una intervención que supuso entrenamiento combinado de dos semanas antes de la cirugía, no sólo consiguió este objetivo si no que aumentó la calidad de vida de las pacientes, mejoras generales en el estado físico y menor ansiedad y depresión.


- Tumores de cabeza o cuello: parece difícil pensarlo, pero en estos casos es igualmente importante realizar ejercicio. En concreto, ejercicios de resistencia de la musculatura de los labios, la mandíbula y la deglución son aplicables y podrían favorecer la recuperación de estructuras fundamentales para el habla, la masticación y la deglución.


En definitiva, la ejercitación de los pacientes con cáncer antes del inicio de los tratamientos, no sólo puede favorecer su estado psicoemocional, si no también mejorar su estado funcional, reducir las toxicidades propias de los tratamientos y a la postre, reducir los costes sanitarios por una mejor recuperación.


Asimismo, queremos aclarar que el articulo descrito esta vez posee un gran número de referencias de las cuales muchas de ellas son revisiones y meta-análisis. No somos partidarios de utilizar meta-análisis para nuestras entradas de blog ya que homogeneizan de una forma errónea los tipos de cáncer. Sin embargo, pensamos que es necesario comunicar de forma muy general los resultados más generales que se han dado gracias a la prehabilitación. Ojalá, todas las personas que tienen cáncer (sea cual sea) sean conscientes del gran beneficio que supone realizar ejercicio antes de pasar cualquier tipo de cirugía.


Aida Tórtola

Equipo IPEFC

Referencias

1. Lukez A, Baima J, editors. The Role and Scope of Prehabilitation in Cancer Care. Seminars in Oncology Nursing; 2020: Elsevier.

6 vistas