Electroestimulación de cuerpo completo y cáncer ¿Qué sucede?

En la entrada de blog de esta semana nos acercaremos a una herramienta de trabajo en el gimnasio que está creciendo en los últimos años y que se encuentra en un limbo en cuanto su utilización en personas que tienen o han tenido cáncer. Hemos podido ver en anteriores entradas como “Ejercicio físico, cáncer de mama y masa muscular” o “Mejora de la composición corporal en mujeres con cáncer de mama tomando inhibidores de la aromatasa” que el ejercicio de fuerza puede ser un gran aliado a la hora de combatir los efectos secundarios del cáncer como puede ser la sarcopenia y la dinapenia. En este sentido, el artículo de Kristin Schink y colaboradores (1) quiso comprobar por un lado, si el entrenamiento con electroestimulación de cuerpo completo era seguro para la población objetivo, y por otro lado, comprobar si podían existir mejoras con el entrenamiento programado con electroestimulación.


Los participantes de este estudio fueron adultos mayores de edad con tumores avanzados en estadio III y IV. Todos ellos tuvieron que pasar el test de Karnofsky (2) y obtener una nota entre 60 y 100. Para la selección de participantes, existen unas contraindicaciones muy claras con respecto al entrenamiento con electroestimulación. Las personas con algún problema de corazón, epilepsia, enfermedades neuronales, operación reciente (< de 3 meses), trombosis o marcapasos quedaba totalmente fuera del estudio. Se hicieron dos grupos distintos: i) Grupo de control nutricional y entrenamiento con electroestimulación de cuerpo completo (WB-EMS) y ii) grupo control con control nutricional pero sin ningún tipo de ejercicio. La intervención duró 12 semanas y cada 4 se realizaba la supervisión nutricional.


Dentro de la nutrición los participantes debían ingerir > 1.0 gramos por kg de peso al día (si no tenían ningún problema renal) y consumir la kcal acordes a sus necesidades energéticas calculadas mediante la ecuación de Harris Benedict (3).


En cuanto a lo que ejercicio se refiere los participantes entrenaron 2 días a la semana durante 12 semanas con dos días de descanso entre sesiones. El tiempo de entrenamiento con WB-EMS fue aumentando progresivamente a lo largo de las 12 semanas comenzando con entrenamientos de tan solo 12 minutos hasta alcanzar los 20 minutos como máximo.

El tipo de entrenamiento programado tenía ejercicios combinados de tren superior y de tren inferior con el objetivo de movilizar todo el cuerpo al mismo tiempo (Tabla 1). Los participantes debían realizar 6 repeticiones de cada ejercicio y cambiar al siguiente.


Esta programación tiene sentido ya que la WB-EMS es una herramienta que suministra impulsos eléctricos a distintos músculos del cuerpo como pectoral, dorsal, bíceps, tríceps, abdominal, lumbar, cuádriceps, glúteo e isquiotibial de forma coordinada.


De esta manera, con ejercicios que combinen tren superior e inferior lograremos que ningún músculo vaya a recibir un impulso eléctrico cuando se encuentre en pasivo. El protocolo de WB-EMS fue similar a los protocolos usados previamente (4) con una frecuencia de impulso de 85 Hz, un ancho de impulso de 350 μs y con una duración de 6 segundos de impulso con 5 segundos de descanso. La intensidad de impulso se fue adecuando al umbral del dolor de cada participante.


Tras 12 semanas de entrenamiento se apreciaron claras diferencias entre el grupo control y el grupo de entrenamiento. Las personas del grupo que entrenaba mantuvieron la masa muscular (p=0.022) y aumentaron el peso (p=0.039).

Estos resultados son alentadores por los dos motivos que hemos comentado al inicio aunque, como siempre, debemos ser cautos en su interpretación. Queda demostrado que el entrenamiento con WB-EMS no supuso un problema o un riesgo para las personas que participaron en el estudio y que se dieron mejoras en los niveles de composición corporal. Aún así, existe una gran incógnita referente al entrenamiento con WB-EMS en personas que tienen o han tenido cáncer ya que se desconoce cómo afectarían otros protocolos con distintas frecuencias, anchos de impulso, intensidades, etc.


Por otro lado, desconocemos cuantas series hacían de cada ejercicio. El entrenamiento parece estructurado pero no se aclara cuántas veces debían de realizar el circuito por entrenamiento. En las próximas entradas de blog analizaremos otros estudios que relacionen la WB-EMS con el cáncer y contaremos con la participación de un experto en electroestimulación.


Unai Adrian Perez de Arrilucea Le Floc’h

EQUIPO IPEFC

REFERENCIAS


1. Schink K, Herrmann HJ, Schwappacher R, Meyer J, Orlemann T, Waldmann E, et al. Effects of whole-body electromyostimulation combined with individualized nutritional support on body composition in patients with advanced cancer: a controlled pilot trial. BMC cancer. 2018;18(1):886.

2. Karnofsky DA. The clinical evaluation of chemotherapeutic agents in cancer. Evaluation of chemotherapeutic agents. 1949:191-205.

3. Schofield W. Predicting basal metabolic rate, new standards and review of previous work. Human nutrition Clinical nutrition. 1985;39:5-41.

4. Kemmler W, von Stengel S. Whole-body electromyostimulation as a means to impact muscle mass and abdominal body fat in lean, sedentary, older female adults: subanalysis of the TEST-III trial. Clinical interventions in aging. 2013;8:1353.