EL ejercicio físico en el dolor oncológico. Aspectos básicos

Actualizado: oct 9

El dolor es uno de los síntomas más frecuentes de las personas afectadas por un cáncer y una de sus principales causas de sufrimiento. Lo sufre hasta un 30% de los pacientes en el momento del diagnóstico y el 80% en fases finales de la enfermedad (1). Su origen es muy diverso y es importante tener en cuenta todas las posible estrategias, incluido el ejercicio físico.

En este sentido Malfielt et al (2017) abordan la neurociencia del dolor y se hacen eco de la población oncológica (2). Hemos considerado interesante compartir algunos aspectos relacionados con este trabajo.

En la entrada de esta semana, analizamos los beneficios de educar en neurociencia del dolor a los pacientes que han tenido cáncer.

En los últimos años, el concepto sobre qué es el dolor y los mecanismos relacionados con el está siendo utilizada como estrategia para la recuperación de lesiones junto al ejercicio físico.

Como breve definición sobre un concepto tan complejo, podríamos decir, que se constituye como es una respuesta que ha procesado nuestro sistema nervioso central al percibir una amenaza.

No podemos hablar del dolor sin nombrar el término nocicepción. Esta, podríamos definirla como la recepción de señales por parte de SNC a través de unos receptores llamados nociceptores, que son capaces de captar estímulos inocuos y otros que se podrán considerar dañinos para nuestro organismo.Estos nociceptores se encuentran por todos nuestros tejidos transformando los diferentes estímulos en impulsos nerviosos que nuestro SNC interpretará y generará una respuesta.

A la activación de estos sistemas defensivos por percibir amenazas, le daríamos el nombre de sensibilización. Se ha observado que en sujetos con dolor persistente, que este mecanismo de protección se ve alterado por diferentes factores. La ciencia ha ido demostrando que esta alteración se puede revertir a través de diferentes conductas basadas en el el ejercicio físico y la educación en neurociencia del dolor. Se concluye que dolor y cambio en las estructuras no tienen relación.

En relación a pacientes que han tenido cáncer podemos extraer algunas conclusiones de interés:

-Podemos afirmar que cada vez existe más evidencia de la aparición de dolor relacionado con un proceso de sensibilización central a causa de las cirugías , pérdida de fuerza y procesos de estrés mantenidos en el tiempo, aunque habría que seguir estudiando al respecto.

-Uno de los objetivos con en este tipo de población, será la de implementar estrategias basadas en la educación en neurociencia del dolor, ya que dichos conocimientos servirán al paciente para afrontar el dolor con conductas más activas y que mejoren la tolerancia a éste.

-La educación en el dolor , puede desempeñar un papel importante en la redefinición del dolor al cambiar positivamente las creencias sobre este término , miedos y otros factores psicosociales.

-La educación en el dolor debe formar parte en el programa de recuperación junto al ejercicio físico (cardiovascular y neuromuscular).

-Por último, cabe resaltar la recomendación de clasificar el dolor en función de los mecanismos por los que se pueda originar más que por el diagnóstico para evitar mensajes que puedan ser nocivos y puedan condicionar a la persona afectada de manera negativa.


Es por tanto importante entender que el dolor es una entidad compleja y como tal será relevante un trabajo interdisciplinar centrado en la persona afectada. Debemos desterrar la idea de que puede ser abordado sólo desde una perspectiva y por tanto requiere crear los entornos adecuados para ello.


BIBLIOGRAFÍA

  1. Benítez-Rosario MÁ. Diagnóstico y tratamiento del dolor oncológico. Aten Primaria. 1 de noviembre de 2006;38:29-37.

  2. Malfliet A, Leysen L, Pas R, Kuppens K, Nijs J, Van Wilgen P, et al. Modern pain neuroscience in clinical practice: applied to post-cancer, paediatric and sports-related pain. Braz J Phys Ther. 2017;21(4):225-32

Jaime Pessini. EQUIPO IPEFC