El ejercicio durante la terapia adyuvante en personas ancianas ¿Qué efectos tiene?

Actualizado: abr 25

¿SUBSCRÍBETE AL BLOG DEL IPEFC?

Tras varias semanas encerrados en casa a causa de la pandemia del COVID-19, hemos sido conscientes del peligro que sufren nuestros mayores ante una enfermedad nueva. Sin embargo, los peligros del envejecimiento van más allá del COVID-19 y nuestros mayores se encuentran en constante peligro ante todo tipo de enfermedades. Es por ello, que hemos querido dedicar un pequeño espacio de nuestro blog para ellos. En esta ocasión, como en las veces anteriores, procederemos a analizar un estudio de Rosero et al. (1) cuyo objetivo fue analizar los efectos de 10 semanas de intervención con ejercicio sobre las funciones físicas y cognitivas en adultos de más de 70 años con cáncer de pulmón.


Antes de nada, nos gustaría clarificar que la cohorte de estudio de este artículo era muy específica. Si analizamos los criterios de inclusión vemos que tenían que pasar una entrevista previa con un experto, haber sido diagnosticados con cáncer de pulmón y una esperanza de vida mayor a 3 meses, tener numerosas comorbilidades según el índice VES13/G8 ( si quieres más información sobre este índice clíca aquí) y poseer más de 60 puntos en la escala Barthel, entre otros. De la misma manera los criterios de exclusión eliminaban a toda aquella persona que hubiese recibido quimioterapia o radioterapia previamente o que tuvieran alguna contradicción para la realización de ejercicio físico.


Para la intervención se dividió a los participantes en dos grupos con el objetivo de poder diferenciar si el tratamiento con ejercicio físico podría mejorar las condiciones de vida de esta población. El grupo control proseguía con los cuidados usuales que incluían el tratamiento con radioterapia o quimioterapia durante la enfermedad y el grupo de intervención realizaba una programación con ejercicio individualizada a cada paciente además del tratamiento normal propio de la enfermedad. El programa de ejercicio combinaba ejercicio de fuerza, ejercicio de resistencia, coordinación y flexibilidad. Cada sesión era de aproximadamente 45-50 minutos y se realizaba dos días en semana.


Entre todos lo ejercicios que se realizaban destacamos el ciclismo en bicicleta estática al 50-80% de la frecuencia cardiaca, el “sit-up exercise” que se basa en levantarse y sentarse de una silla y ejercicios de tracción y empuje tanto de tren superior como de tren inferior. El tipo de programación viene recogido en la tabla nº1.

Una vez conocido el grupo con el que se trabajó y la programación que se hizo, el siguiente paso es conocer qué resultados obtuvieron y si el grupo que realizó ejercicio físico logró tener mejoras físicas y cognitivas.


Entre los múltiples beneficios que obtuvo el grupo de intervención destacamos las mejoras a nivel físico en el press de pierna, press de pecho o aducción de cadera que obtuvieron claras diferencias entre el grupo control y el grupo de intervención. Por otro lado, a nivel cognitivo, se utilizaron diversos test, pero sólo se encontró mejora en el “Mini-mental State examination” que sirve para medir el nivel de demencia. En esta ocasión, el grupo intervención obtuvo mejoras en este test demostrando el beneficio del ejercicio a nivel cognitivo. Por último, pero no por ello menos importante, se comprobó que la calidad de vida (medida mediante el cuestionario “EUROQoL 5D”) mejoraba tras la intervención.


Los resultados mencionados evidencian que este tipo de intervención puede ser muy positiva para ancianos con cáncer de pulmón. Sin embargo, tal y como venimos comentando en los últimos blogs la individualización es esencial en estos casos. Además, tal y como comenta el autor, la intervención tuvo que diseñarse en base a los pocos estudios que tratan a personas con cáncer de pulmón (con las especificidades comentadas anteriormente). Además, el estudio no incluía un gran número de participantes por lo que los resultados deberán ser tomados con cautela.


A modo de conclusión final, recuerda: una programación de ejercicio físico individualizado parece poseer beneficios para los ancianos con cáncer de pulmón. Siempre bajo la supervisión del personal cualificado para ello y experto en la planificación y desarrollo de las sesiones de ejercicio físico. El diseño y aplicación del programa de ejercicio físico debe realizarse siempre de forma interdisciplinar.

Unai Perez de Arrilucea

EQUIPO IPEFC


¿SUBSCRÍBETE AL BLOG DEL IPEFC?

Referencias

1. Rosero ID, Ramírez-Vélez R, Martínez-Velilla N, Cedeño-Veloz BA, Morilla I, Izquierdo M. Effects of a Multicomponent Exercise Program in Older Adults with Non-Small-Cell Lung Cancer during Adjuvant/Palliative Treatment: An Intervention Study. Journal of Clinical Medicine. 2020;9(3):862.


115 vistas