Calidad de vida en el cáncer de mama ¿Se mejora con el ejercicio de fuerza?

Actualizado: 21 de nov de 2019

Como bien sabemos el cáncer es una enfermedad muy heterogénea y no podemos hablar de cáncer de forma general porque cada caso en distinto. Por lo tanto, en la entrada de hoy vamos a analizar el efecto que tiene el ejercicio de fuerza en la calidad de vida de mujeres con cáncer de mama que han sido operadas con disección de nodo linfático en la región de la axila. Según Andersen y col. (1) durante los años posteriores a la intervención quirúrgica las personas que han tenido cáncer de mama tienen una reducción de la calidad de vida.


Un meta análisis de Van Vulpen y col. (2) en 2016 confirmaba que el ejercicio físico podía reducir los efectos secundarios de la enfermedad (fatiga general, reducción de la actividad física, reducción de la motivación, etc.) Sin embargo, los meta-análisis no tienen en cuenta qué tipo de cáncer es, qué ejercicio físico se hace o qué tratamiento se está administrando. Es por eso, que Ammitzbøll y col. (3) fueron más allá y se centraron tan solo en la función que tenía el ejercicio de fuerza en la percepción de la calidad de vida de las mujeres que habían tenido cáncer de mama.

Las participantes de este estudio fueron mujeres recién operadas, con disección de nodo linfático en la axila. La propia operación requiere una serie de programas de rehabilitación posteriores que fueron llevados a cabo por ambos grupos. La diferencia entre un grupo y otro fue que uno de ellos realizó un programa de ejercicio de fuerza que aumentaba la intensidad progresivamente y el otro no. Finalmente nos encontramos con dos grupos; intervención (GI = 82) y control (GC = 76).


El GI realizó 3 sesiones de ejercicio a la semana durante las primeras 20 semanas (2 días de entrenamiento en grupo 1 día de entrenamiento en casa). En las 30 semanas posteriores los entrenamientos (3 por semana) se realizaron de manera autónoma. El programa de entrenamiento que realizaron fue validado previamente en 2017 y demostró tener una gran adherencia por parte de los participantes y una mejoría en los niveles de fuerza (4). Sin embargo, no estudiaron su efecto en la calidad de vida de las personas como si se ha hecho en el estudio que estamos comentando.


Así, para analizar la calidad de vida se realizaron test de función emocional y social, entre otros. Estas dos funciones definen en primer lugar cómo gestionamos nuestras propias emociones antes estímulos externos y en segundo lugar cómo nos relacionamos con los demás. Y tras un año de intervención los datos arrojaron que aquellas personas que realizaron entrenamiento de fuerza habían mejorado su función social y emocional.


Los mecanismos por los cuales surgen estas adaptaciones al entrenamiento de fuerza son aún desconocidos. Creemos que se puede deber a la sensación de pertenencia a un grupo de las primeras semanas o puede que se deba a la propia autogestión del entrenamiento que aumenta la autoconfianza, son cuestiones que la ciencia debe resolver. Lo que sí sabemos es que “la calidad de vida” es una categoría multidimensional y en la que pueden intervenir muchos factores (ACSM,2019)


Como conclusión podemos afirmar según lo visto en el estudio de Ammitzbøll y col. (3) que un programa de entrenamiento de la fuerza mantenido durante 50 semanas después de la operación (lo que hace fundamental lograr la adherencia necesaria para conseguirlo) puede mejorar los niveles de función emocional y social en mujeres con cáncer de mama. De la misma manera, se confirma que el ejercicio físico de uno u otro tipo beneficia de forma sistemática a la calidad de la vida de las personas que tienen o han tenido cáncer.


Unai Perez de Arrilucea Le Floc’h

Equipo IPEFC

Referencias


1. Andersen KG, Duriaud HM, Jensen HE, Kroman N, Kehlet H. Predictive factors for the development of persistent pain after breast cancer surgery. Pain. 2015;156(12):2413-22.


2. Van Vulpen JK, Peeters PH, Velthuis MJ, Van Der Wall E, May AM. Effects of physical exercise during adjuvant breast cancer treatment on physical and psychosocial dimensions of cancer-related fatigue: a meta-analysis. Maturitas. 2016;85:104-11.


3. Ammitzbøll G, Kristina Kjær T, Johansen C, Lanng C, Wreford Andersen E, Kroman N, et al. Effect of progressive resistance training on health-related quality of life in the first year after breast cancer surgery–results from a randomized controlled trial. Acta Oncologica. 2019;58(5):665-72.


4. Ammitzbøll G, Lanng C, Kroman N, Zerahn B, Hyldegaard O, Kaae Andersen K, et al. Progressive strength training to prevent LYmphoedema in the first year after breast CAncer–the LYCA feasibility study. Acta Oncologica. 2017;56(2):360-6.