Cáncer, inflamación crónica y ejercicios ¿a que nos referimos?

En la entrada de blog de esta semana vamos a introducirnos dentro del cuerpo humano y vamos a analizar los efectos que tiene el ejercicio físico en nuestro organismo, en la inflamación y en el tumor. Ya hemos analizado anteriormente en las entradas “HIIT en supervivientes de cáncer de colon y su efecto agudo en parámetros tumorales” o “Ejercicio y

biomarcadores en el cáncer de próstata ¿Qué relación poseen?” algunos de los beneficios fisiológicos de la práctica de ejercicio físico a nivel molecular.


El ejercicio, tal y como comenta Idorn, M. (1) provoca una respuesta endógena de células (“Natural killers”) que atacan el tumor. Esta movilización de células parece tener un rol clave en la prevención frente al cáncer, pero, esto no quiere decir que el ejercicio sea la única terapia. Es más, el ejercicio físico no cura el cáncer, pero sí que es parte importantísima del tratamiento junto con las terapias convencionales.


Centrándonos en la inflamación crónica, parece favorecer el avance de la enfermedad y reducir la supervivencia (2). Pero ¿Qué es la inflamación? ¿Qué la ocasiona? La inflamación es una respuesta protectora del organismo ante un daño agudo de los tejidos o ante una infección y su función es la de proteger y reparar el daño causado (3). Sin embargo, cuando la inflamación se vuelve crónica puede favorecer la formación del tumor. En este sentido, el ejercicio físico puede reducir la inflamación y ayudar a que el tumor no avance.


Siendo más exactos la inflamación se produce cuando, ante un agente externo o ante una modificación celular, el organismo pone en marcha una serie de mecanismos que buscan acabar con esa mutación. En este sentido, una de las vías que se activa es la del factor de necrosis tumoral alfa (TNFα). Esta proteína favorece la inflamación y permite que los tumores malignos avancen hacia tejidos sanos (4).


Entendemos entonces, que la reducción de la expresión de TNFα puede ir ligada a una reducción de factores pro-inflamatorios y a una disminución del riesgo de cáncer y de su proliferación. Existen estudios como el de Carmona, L. (5) donde analizan la relación entre tratamientos anti-TNF y neoplasias aunque nosotros nos centraremos en el papel que tiene el ejercicio físico en la proteína TNFα.


Los estudios de Ballard-Barbash, R. y de Imayama, I. (6, 7) concluyen que el ejercicio físico provoca una reducción de la expresión de la proteína TNFα, aunque se necesitan mas estudios para ver cual es su respuesta en personas con cáncer ante diferentes escenarios.


Dejamos la puerta abierta a futuras entradas de blog donde analizaremos el papel del ejercicio físico en la expresión de TNFα en supervivientes de cáncer de mama, la dosis en la que tiene que ser administrado el ejercicio y cómo esto podría ser un criterio riguroso para la planificación del entrenamiento.

Unai Perez de Arrilucea Le Floc’h

EQUIPO IPEFC

REFERENCIAS


1. Idorn M, Hojman P. Exercise-dependent regulation of NK cells in cancer protection. Trends in molecular medicine. 2016;22(7):565-77.

2. McTiernan A. Mechanisms linking physical activity with cancer. Nature Reviews Cancer. 2008;8(3):205-11.

3. Abbas AK, Lichtman AH, Pillai S. Inmunología celular y molecular: Elsevier; 2015.

4. Andreu JL, Otón T, Sanz J. Tratamiento de situaciones clínicas difíciles en pacientes con artritis reumatoide: cáncer. Reumatología Clínica. 2009;5:44-7.

5. Carmona L. Terapias anti-TNF y neoplasias. Reumatología Clínica. 2010;6(2):102-5.

6. Ballard-Barbash R, Friedenreich CM, Courneya KS, Siddiqi SM, McTiernan A, Alfano CM. Physical activity, biomarkers, and disease outcomes in cancer survivors: a systematic review. Journal of the National Cancer Institute. 2012;104(11):815-40.

7. Imayama I, Ulrich CM, Alfano CM, Wang C, Xiao L, Wener MH, et al. Effects of a caloric restriction weight loss diet and exercise on inflammatory biomarkers in overweight/obese postmenopausal women: a randomized controlled trial. Cancer research. 2012;72(9):2314-26.