Cáncer de mama, dosis relativa de quimioterapia y ejercicio. ¿Ayuda a mejorarla?

Actualizado: oct 9


En ocasiones surgen publicaciones que no solo aportan datos, sino análisis muy interesantes en relación a un tema concreto. El apartado de “discusión” de algunos estudios así como su “introducción” es una fuente muy valiosa de información y nos permite conocer el estado de la cuestión de un tema concreto.

En esta entrada hemos querido destacar la publicación de Mijwel et al. (1), precisamente por este aspecto y sobre todo, por la discusión tan valiosa que nos aportan.

En su estudio los autores establecen 3 grupos, uno de control y dos con propuestas diferentes de ejercicio. Ambos grupos de ejercicio realizan la misma dosis de fuerza pero diferente de cardiovascular. Uno de los grupos (RT‐HIIT) realiza tras el ejercicio de fuerza 3 series de 3 minutos, con 1 mnt de recuperación con una intensidad 16-18 (BORG 1-20). El otro grupo (AT‐HIIT) realiza tras el ejercicio de fuerza, una serie de 20 mnt con una intensidad 13-15 (BORG 1-20) antes de las 3 series de 3 minutos con recuperaciones de 1 mnt. Por tanto, el volumen total para cada grupo es diferente, siendo mayor para el segundo.


Evalúan como el ejercicio puede o no mejorar las dosis relativa administrada de quimioterapia, el tiempo de hospitalización y una serie de parámetros relacionados con la toxicidad por quimioterapia durante su aplicación (linfocitos, neutrófilos, hemoglobina y trombocitos).


El contexto y la importancia del estudio


Pocos estudios aleatorizados se habían centrado de forma concreta en cómo el ejercicio mejoraba la finalización de la quimioterapia (2) , y las tasas de hospitalización y las concentraciones sanguíneas en el transcurso de la misma (3). Dos estudios previos que incluyeron pacientes con cáncer de mama en etapa temprana mostraron que el entrenamiento supervisado de fuerza y el entrenamiento supervisado concurrente (fuerza y cardiovascular) tuvieron efectos beneficiosos sobre las tasas de finalización de la quimioterapia (4,5). Sin embargo, algunos estudios en personas con otro tipo de cáncer no lograron encontrar efectos beneficiosos en este sentido (2). En pacientes sometidos a trasplante alogénico de células madre, se ha encontrado que el ejercicio reduce la duración de la hospitalización y el grado de neutropenia y trombocitopenia (3) . Además, se ha demostrado que la fuerza muscular reduce los días de fiebre (6) . En individuos sanos, se ha demostrado que tanto el entrenamiento aeróbico de intervalos de intensidad moderada como el de alta intensidad conducen a una función mejorada de neutrófilos (7). Los hallazgos recientes muestran que el entrenamiento de fuerza puede aumentar la cantidad de neutrófilos y linfocitos después del ejercicio (8) .


Se ha demostrado que la baja masa muscular esquelética concomitante a un exceso de adiposidad está presente en más de un tercio de las pacientes recién diagnosticadas con cáncer de mama en etapa temprana y tiene implicaciones clínicas tales como tasas de finalización de tratamiento peores (9), lo que lleva a un peor pronóstico (10) . En otras localizaciones de cáncer, una mayor masa muscular se ha asociado con mayores tasas de finalización de la quimioterapia (11,12).


Partiendo de este contexto los autores hipotizan que el ejercicio podría mejorar esta tasa relativa de quimioterapia, a tenor los estudios previos existentes. Pero no fue así. No encuentran diferencias significativas con el grupo de control, algo que merece la pena analizar.


El apartado de “discusión”


En contraste con la hipótesis de los autores y los hallazgos previos, en este estudio no hubo efectos significativos del ejercicio durante la quimioterapia sobre las tasas de finalización. No obstante ambos grupos de ejercicio si disminuyen las tasas de trombocitopenia. Y el grupo RT‐HIIT reduce además la tasa de hospitalización.


Una de los análisis más relevantes lo supone el hecho de que, como indican los autores, las mujeres del estudio que completaron el 85% de dosis relativa fue del 86%. Esto quiere decir que independientemente del grupo este ratio fue alto. En estudios previos no ocurre este hecho, por lo que el ejercicio muestra ser eficaz en personas que por su estatus funcional no podrían llegar a este 85%. Una de las razones señaladas es la mejora farmacológica que permite elevar estas dosis relativas, hecho que no ocurría cuando se realizaron los estudios previos que sí mostraron efectos positivos del ejercicio en este sentido


El peligro de perder una visión global


Hemos querido sintetizar algunas ideas que nos parecen claves para que el conocimiento aportado por este estudio sea significativo:


  1. No podemos concluir que el ejercicio físico no mejorara el porcentaje de dosis relativa completada, lo correcto sería indicar que la dosis de ejercicio físico propuesta no logra mejorar esta tasa.

  2. Las dosis de ejercicio físico propuestas en estudios anteriores muestran mejoras en este sentido, sobre todo si las personas no estaban en situación de superar el 85% de dosis relativa. Un peor estatus funcional por tanto se vería más beneficiado por la realización de ejercicio físico.

  3. El ejercicio físico no tiene el objetivo de mejorar la tasa de dosis relativa de quimioterapia, sino que es uno de los beneficios que puede llegar a tener. Por tanto, aún no hallando la dosis adecuada de ejercicio físico para tal efecto, este aportará multitud de beneficios probados en otras categorías de resultados.

  4. El hecho de no poder “adivinar” de inicio quien completará o no la tasa del 85% determina que no es coherente dejar de implementar ejercicio en estas personas. De ser una persona que no podría completar la quimioterapia lograríamos un efecto positivo. Por el contrario, si no se beneficia en este sentido, lo hará en muchos otros.

  5. Los profesionales del ejercicio que desarrollamos nuestra labor en este campo debemos ser muy cuidadosos y rigurosos con los mensajes que emitimos a otros profesionales y pacientes. El ejercicio no "es" o "no es" bueno o malo, o efectivo o no, siempre depende del contexto y de las condiciones en las que se aplica.

Manuel Martín. Equipo IPEFC


BIBLIOGRAFÍA


1. Mijwel S, Bolam KA, Gerrevall J, Foukakis T, Wengström Y, Rundqvist H. Effects of Exercise on Chemotherapy Completion and Hospitalization Rates: The OptiTrain Breast Cancer Trial. Oncologist [Internet]. enero de 2020 [citado 30 de junio de 2020];25(1):23-32. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6964125/


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